Todos tenemos capacidad para desarrollar la felicidad

Si los problemas y conflictos son oportunidades para desarrollar nuevas perspectivas de abordar las dificultades de la vida, vivimos precisamente en la mejor época para descubrir nuestras capacidades para ser felices.
Estamos tan acostumbrados a pensar que la felicidad es algo que conseguimos desde afuera, a través de los demás y de los objetos o personas que nos rodean…
…Nos educan pensando que somos felices cuando conseguimos la aprobación del otro, cuando logramos tal o cual trabajo de gran prestigio, cuando poseemos aquel coche de tanta cilindrada, cuando nos hemos cambiado a otra casa más grande, cuando conseguimos hacer el viaje extraordinario a las Azores…
Pasamos nuestras vidas esforzándonos para conseguir la felicidad pero, aquella o no llega, o cuando nos acercamos, nuestra felicidad se esfuma mucho más rápido de lo que imaginamos para volver a perseguir nuestro siguiente objetivo.
Estamos acostumbrados a una sociedad encorsetada, en la que lo importante es el resultado final y donde el éxito es sinónimo de cantidad.
Hemos vivido sumergidos en la idea de que la Felicidad es algo que tenemos que conseguir a través del esfuerzo y el sacrificio para conseguir la recompensa anhelada: los estudios, el trabajo, la casa, el coche… Pero, esta búsqueda, más que seguridad, tranquilidad o satisfacción, lo que nos proporciona es un sentimiento de inseguridad, cuando no, malestar, síntomas, temores, frustraciones ansiedad y limitaciones ante la actitud de tener, no sólo que conseguir estos objetivos sino mantenerlos.
Distinto es este planteamiento si pensamos que nosotros somos los portadores de nuestra propia felicidad.
Si nos damos cuenta de:
–    Que, a veces,  cuando estamos rodeados de gente podemos sentirnos las personas más solitarias del mundo.
–    Que aún habiendo conseguido aquel trabajo extraordinario no nos sentimos a gusto desempeñando algo de lo que no estamos convencidos.
–    Que cuando nos compramos aquel maravilloso coche estamos condenándonos a apretar nuestra economía en algo distinto de lo que realmente nos hace disfrutar de una manera más tranquila aunque no sea lo que se espera que hagamos.

Al centrarnos exclusivamente en la obtención del éxito, la pareja, el trabajo e incluso el dinero, nos olvidamos de que nosotros somos los portadores de nuestra propia felicidad, gracias a una importante capacidad propia: La singularidad.
Si damos paso a nuestras herramientas personales, aquellas que nos identifican desde lo esencial de nuestro ser. Estas, que nos son propias y con las que disfrutamos:
–    Implicándonos con cada cosa que hacemos.
–    Comprometiéndonos con los
detalles.
–    Colaborando con nuestro vecino, en vez de competir con él.
–    Haciendo que a nuestro semejante le haga bien nuestro trabajo.
Estos propósitos nos obligan a tener un punto de vista muy distinto del que partir.
La felicidad, es una tendencia natural, no es algo que podamos conseguir desde afuera, no es algo que tengamos que adquirir, sino que es algo de lo que, por lo menos potencialmente, ya somos portadores y estamos en condiciones de desarrollar sin esfuerzo.
Además, la felicidad no es algo único e idéntico para cada persona, sino que tiene muy diversos componentes en cada uno de nosotros.
La dirección hacia la que nos tendremos que dirigir en la vida será  apreciar cuales son estos componentes para nosotros, aquellos que nos identifican, que nos hacen sentirnos únicos y especiales.
Qué aspectos son aquellos que a nosotros nos proporcionan felicidad.
Si pensamos en ejemplos personales, podremos identificar situaciones en las que nos hemos sentido tranquilos  o dichosos, ocasiones en las que hemos sido nosotros los portadores de gratificar, alegrar o ayudar a  otras personas; situaciones que tienen en cuenta al prójimo como individuo, como ser digno de atención y consideración.
Este planteamiento hace que  nuestra motivación por cada paso que demos sea muy distinta.
Por lo que:
–    Desarrollar el propio entusiasmo y la determinación de realizar algo original y maravilloso en cada tarea diaria.
–    Pensar en el recorrido que hacemos, sin importarnos tanto la consecución del resultado final.
–    Aprender a aprovechar el aquí  y el ahora.
–    Fomentar las situaciones en las que actuamos a favor de otras personas.
–    Desprendernos de aquellas situaciones y estados mentales que nos proporcionan malestar o nos resultan desagradables para permitir dar paso a aquellas que sí nos son eficaces.
Son algunas ideas que nos pueden ayudar a encontrar esas herramientas con las que ir construyendo nuestra felicidad adecuando este trabajo a nuestra  disposición mental,  tendencia,  manera de ser, convicciones, creencias y experiencia personal.
Es sorprendente que tengamos tan a mano nuestra propia FELICIDAD ¿no?

Leave a Comment

90 − 85 =