Nadie te creerá

Vestidos de negro todos lloraban a mi alrededor y yo no sabía quién era el muerto. Una fina lluvia envolvía el camposanto y una multitud de paraguas se apresuró a cubrirlo todo. Busqué con la mirada al que debía de ser mi marido pero no lo encontré y una sensación de ahogo me atenazó la garganta. No lograba acordarme de mi nombre pero, minutos antes, había descubierto la foto de un hombre en el bolsillo interno de la chaqueta. Además, llevaba una alianza de oro en el dedo y nadie…

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El bar de Ernesto: Perros alfa

En la radio acababan de anunciar que el paro aumentaba a una velocidad exponencial. Intentaba recordar la forma de esa maldita curva cuando Paco entró por la puerta del bar con la cara descompuesta. —Hola, Ernesto, ponme un tercio bien frío que el calor me ha dejado el cuerpo seco y se ha llevado hasta las burbujas —dijo tomando posición en su esquina habitual de la barra. —¡A estas horas de la tarde ya debería de haber refrescado! —contesté mientras abría el botellín. —¡Qué va! Parece un castigo divino como…

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