Los caracoles no saben que son caracoles

Una mujer en el mundo es una novela. Con esta frase nos acercamos a una nueva propuesta del Club de Lectura de la Biblioteca Isabel Allende, que se celebra el primer martes de cada mes: Los caracoles no saben que son caracoles, primera novela de Nuria Roca, editada por Espasa en 2009. Nuria Roca (Montcada, Valencia, 1972) trabaja en TV desde 1992, y este es su segundo trabajo como escritora, tras un ensayo titulado Sexual-mente.
La protagonista de la novela, Clara, una mujer de 35 años divorciada, madre de dos hijos pequeños, con sus kilitos de más, y que trabaja en una productora de televisión, nos narra un episodio de su vida al estilo de El diario de Bridges Jones aunque, como puntualiza la autora, con muchos más matices. Y ahí es donde reside el interés de la narración: la normalidad de unos personajes con los que el lector se sentirá fácilmente identificado, con unas cualidades que por resultarnos tan corrientes nos cuesta reconocer. La autora hace un guiño a través de un personaje, Esther, la amiga de Clara que está escribiendo una novela con el mismo argumento que la que nosotros tenemos en nuestras manos («una mujer en el mundo es una novela», afirma ella) lo que permite al lector tomar distancia de su propia cotidianidad, una carrera de obstáculos en la que son muchos quienes nos acompañan: familias mixtas, parejas y amigos cargados de rasgos humanos que confieren a cada uno un carácter especial, y dentro de unas situaciones que en ocasiones rozan lo absurdo, pero que hoy nos resultan bastante habituales.
La redacción sencilla y fresca, y una particular construcción de la atmósfera atrapan al lector: La historia de Clara se desarrolla en un contexto actual, el de principios del siglo XXI, recreando el día a día de una mujer de nuestro tiempo como lo hicieran en su momento Jane Austen en el XIX en Orgullo y prejuicio, o Helen Fielding a finales del XX en El diario de Bridges Jones. Todas ellas tratan un mismo tema, el hombre ideal, pero cada una apoya su historia con una atmósfera ajustada a su época. Nuria Roca utiliza un estilo que resulta muy de moda, con diálogos rápidos sin apenas acotaciones, y sin recargar el texto con descripciones que se irán dosificando a través de las peripecias de los personajes. Con gran sentido del humor y sobre todo con mucha emotividad que contagian al lector, se suceden los acontecimientos que marcarán un antes y un después en la vida de Clara, quien entretanto deberá moverse entre los registros de mujer adulta, madre, hija y hermana, con la rapidez que demanda la vorágine actual.
Los caracoles no saben que son caracoles deleitará a quienes busquen una lectura entretenida, rápida y sencilla que conduce a una bonita reflexión. Guardaos este mensaje puesto en boca de Sornitsa, la sabia asistenta búlgara de nuestra protagonista: «A ti querrer mucho la gente», y ya nos contaréis.

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