La evolución de Calpurnia Tate

Desde este rincón para la Literatura, en esta ocasión hablaremos de una propuesta del “Club de Lectura” de la Biblioteca Isabel Allende (se celebra el primer martes de cada mes), y que tuvimos ocasión de comentar quienes asistimos el pasado 5 de julio. Se trata de La evolución de Calpurnia Tate, primera novela de la escritora Jacqueline Kelly, editada en 2009, un libro para jóvenes, y adultos.
Siguiendo más o menos el esquema de los cuentos clásicos, en esta novela la heroína, Calpurnia, una niña de once años que vive en Texas en 1899 en la plantación de algodón de su padre, emprende la búsqueda de su propio tesoro: su identidad, tras el descubrimiento de la vocación por ser una científica.
En esa exploración, que se inicia después de transgredir lo prohibido (la biblioteca y el laboratorio de su abuelo, donde se esconde el conocimiento, Darwin, Dickens… y el desarrollo de su sentido crítico), se enfrentará al “monstruo” de la sociedad en la que vive: un primitivo sistema educativo que la prepara para el uso del dedal y del pañuelo, unas costumbres que tienen reservado para ella el papel de ama de casa  (“un montaje”, dice ella), y la culpabilidad por sentirse distinta y no satisfacer los deseos de su madre de convertirla en una mujercita casadera.
Afortunadamente, en esa aventura contará con la ayuda de un benefactor: su abuelo, un hombre huraño dedicado a la observación de las especies y que introduce a Calpurnia en el universo del darwinismo y la ciencia, de estudiar el mundo por ella misma desde la experiencia. Así lo hizo el propio Darwin embarcándose en el bergantín Beagle, que realizaba expediciones alrededor del mundo, reforzado por un entorno familiar con profundos conocimientos teóricos y artísticos: su padre médico, su madre interesada en el arte, su abuelo materno ceramista e inventor, y el paterno filósofo, médico, poeta y autor de una obra sobre la evolución biológica y la herencia.
Creo que si tuviera que darle otro nombre a la novela elegiría El mentor, por la relevancia de esta figura en la metamorfosis de la niña, que la saca de los dragones de la ignorancia para descubrirle otros mundos a la luz de la ciencia, y sobre todo que no está sola, pues otras mujeres antes que ella lo hicieron (menciona a Curie, Maxwell, Anning, Kovalevsky, Bird: “Deja que te hable de esas mujeres”, dice el abuelo).
Él personifica entre otros valores la solidaridad, la igualdad de clases y sexos, y la autosuficiencia, emanados de sus experiencias como capitán en la guerra de Secesión americana, y nos deja un mensaje claro: cada minuto que se nos ha dado hay que invertirlo con sabiduría, a pesar de la falta de tiempo y la circunstancia (“la economía estaba patas arriba yo intentaba levantar un negocio y no me quedaba tiempo de estudiar el mundo natural ni ninguna otra cosa”).
La autora hace una sátira sobre la esclavitud de las profesiones derivadas de la industrialización (es la época del automóvil, del teléfono, y la sufrida telefonista a la que todos envidian se convierte enseguida en una esclava de su puesto), y cómo la sociedad admira a su abuelo por la construcción de una limpiadora de algodón y otros negocios, mientras que se burla de sus intereses actuales de investigación.
Lo relevante para él es dejar su apellido en los libros de ciencia y el legado de su conocimiento a su sucesora Calpurnia, su única nieta chica, para que ella lo comunique a su vez (“¿cómo transmitir a la siguiente generación la idea de algo que nunca se ha visto?”, se nos plantea).
El contexto en el que la autora presenta su obra coincide además con el actual debate sobre el desfase educativo en las sociedades inmersas en la cultura digital. Su apuesta es destacar la figura del mentor que ayuda al individuo a descubrir su valor, desde la necesidad práctica a la teoría, en lugar de seguir midiendo la excelencia desde un sistema educativo que no parece estar preparado para un mundo en constante cambio.
Al final del relato, seis meses después, las afiladas “fauces de la trampa doméstica” están a punto de acabar con las esperanzas de Calpurnia de poder hacer lo que quiera con su vida. ¿Logrará nuestra heroína superar el obstáculo y conseguir su meta? Su lista de deseos para el año nuevo, 1900, es muy elevada, y su punto de inflexión ya se ha producido y no hay vuelta atrás. A ella le llega a los once años, creo que es un ejemplo algo prematuro, pero nos previene de que puede ocurrir en cualquier momento de la vida, así que por si acaso, aprovechemos todo conocimiento leyendo esta obra, repleta de momentos tiernos y divertidos, y otras buenas lecturas, para que nos encuentre bien preparados.

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