La creatividad nos alimenta

La creatividad es la capacidad de transformar las cosas. La capacidad de hacer surgir algo desde la nada.

Tenemos la idea de que la creatividad es exclusiva de aquellas personas  con una cierta capacidad estética y esto, nos impide percibir todo el potencial del que somos poseedores por naturaleza.
Pensamos que los artistas son personas excéntricas y que se salen de lo habitual, y a veces no nos damos cuenta de que, en determinadas ocasiones, todos y cada uno de nosotros, somos poco habituales y un poco excéntricos con aquellas cosas que nos hacen sentir bien.
Tenemos la capacidad  de percibir, sentir y transmitir las cosas de manera única y exclusiva, distinta de la persona que tenemos al lado. Esta capacidad que poseemos  en esencia, podemos extenderla a cualquiera de los aspectos de nuestra vida y tenemos  las herramientas para poder desarrollar esa capacidad creadora en los momentos más sencillos de nuestra vida.
Es más, si nos paramos a pensar, descubriríamos  las cosas, que desde lo innovador, desarrollamos diariamente y nos quedaríamos asombrados. El  mero hecho de preparar un sencillo plato de comida habla de este proceso.

La capacidad que tenemos de transformar los elementos esenciales culinarios -alimentos- en extraordinarias sustancias. Convertirlas en un único y sabroso plato de comida. Eso es producto de nuestra capacidad creadora, artística y es del orden de lo alquímico:
También podemos descubrir esta capacidad cuando dedicamos nuestra vida a compartir con nuestra familia lo mejor que sabemos hacer las cosas… Cuando tenemos que desarrollar la capacidad de saber traducir lo que sentimos en algo que  ayude a nuestros hijos  a sentirse más seguros el día de mañana, por ejemplo.

Y no  olvidemos, cómo somos capaces de transformar nuestras pequeñas cuatro paredes en un verdadero hogar.

Cuando nos sumimos en escuchar los desalientos de nuestra pareja o las ilusiones de nuestro indomable adolescente aunque no entendamos muy bien qué es lo que le está pasando.

 Desde la planificación, su elaboración; cuando pensamos en aquellos a quienes se lo vamos a ofrecer. Lo que sentimos cuando estamos haciendo esa labor Ya estamos mezclando ingredientes, ya nos estamos transformando, ya se están alterando todos los elementos, ya está en marcha  esa obra de arte

La creatividad es la capacidad que ponemos diariamente en práctica cuando nos enfrentamos a las dificultades que la vida nos plantea y tenemos que resolver todos aquellos problemas que hacemos frente en nuestro que hacer diario casi sin darnos cuenta,  haciendo que parezca  algo sin importancia y natural.

Esa capacidad de priorizar las necesidades para que con una modesta iniciativa sea posible un gran proyecto.

Cuando perdemos el miedo a equivocarnos para experimentar con nuevas situaciones donde hacer posibles pequeñas grandes ideas.

Cuando nos comprometemos con el trabajo diario siendo minuciosos en lo que hacemos; transformándonos en aquello que hacemos y convirtiéndonos en  una extensión de lo que creamos para ofrecérselo a  otra persona.

Todas estas características son los estribos de nuestra constitución como personas y sólo cuando se deterioran y no funcionan, es cuando nos damos cuenta de lo importantes que son.

Al igual que la respiración y la circulación sanguínea mientras están en funcionamiento no las detectamos y sin embargo, nos posibilitan la vida. Nuestra capacidad de transformar las cosas nos posibilitan el aliento y bienestar que necesitamos para seguir adelante en la vida.

Y es precisamente el hecho de que esta transformación la hagamos de manera natural, como si no tuviera importancia, lo que lo revierte en algo extraordinario.

Esta capacidad  de naturalizar este tremendo esfuerzo  que hacemos a diario, a lo largo de nuestra vida, es algo del orden de un talento,  de un poder mágico que conseguimos a través de nuestros afectos,  de nuestra sensibilidad y emociones con las personas que nos rodean, aquellas con las que compartimos nuestra vida o nuestros pedacitos de vida.

Es precisamente esta capacidad de pasar desapercibidos todos nuestros esfuerzos la que enriquece cada gesto que dedicamos a los demás y consiguen convertirlo en algo habitual.

Es el engranaje de nuestro mundo interior y lo que hace posible que seamos como somos.

Son nuestros afectos, nuestra capacidad de considerar a los demás desde nuestras diferencias y todas las emociones que ponemos en juego, las que nos dan esa capacidad de transformar

nuestro mundo. El sentirnos apreciados y reconocidos, respetados y cuidados por nuestro semejante a través de lo que depositamos en nuestra relación, hace posible esa alquimia transformadora en la que las sustancias esenciales se convierten en un maravilloso manjar de nuestras emociones.

¿Y qué mejor obra de arte podemos ofrecer al mundo,  que sin darnos cuenta, logremos que nuestro vecino, nuestro hijo, nuestra pareja se sienta un poquito mejor y esto nos haga crecer como personas?.

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