JUBILACION ¿Para qué?

En el salón de la casa de los Roper se avecina una tormenta. Ambos miran el televisor. Un ministro está hablando sobre el futuro sistema de pensiones. Hay ganas de romper el silencio y es el Sr Roper el que lo hace:
SR ROPER:
A mí todo esto me parece increíble.
SRA ROPER:
¿A qué te refieres?
SR ROPER:
A que va ser. A que tengo esa jodida edad en la que todo lo malo me toca a mí. Si hago las cuentas soy el primero en tener prórroga para los 67. Creo que debería haber nacido diez años antes y otro gallo me cantaría.
SRA ROPER:
Pero ¿de qué hablas? Te va a venir fenomenal trabajar un par de añitos más. ¿No te das cuenta que cuando nos llegue la pensión nuestro nivel de vida va a pegar un bajón? Y además todo el día los dos juntos, viéndonos las caras, ¡Qué horror!
SR ROPER:
Y tú no te das cuenta que me hago viejo y cuándo voy a poder disfrutar de un poco de tiempo para mis aficiones?
SRA ROPER:
¿Para qué quieres tiempo si no tienes pasta?
SR ROPER:
Mira chica en la vida no todo es pasta. Si es que parece que quieren que la palmemos trabajando y así ni pensión ni nada.
SRA ROPER.
Pero qué exagerado eres. Ya sabes que ahora todos nos morimos más tarde.
SR ROPER.
Todos no. Más bien, los ricos. Los que se cuidan, los que tienen los mejores médicos, los que no han pegado palo al agua en su vida.
SRA ROPER.
Ya pero este sistema no se sostiene así. Ya te lo han dicho.
SR ROPER.
Ya, claro y tú vas y te lo crees. Y porqué no ponen a trabajar a los jóvenes en lo que sea y como sea. ¡Que coticen! ¡Que hagan algo! O claro, es mejor que se cuelguen del bolsillo de los padres y que se dediquen a la vida contemplativa.
SRA ROPER:
Tú siempre tan exagerado. Los jóvenes tienen otros problemas, pobrecitos, déjalos estar.
SR ROPER.
Lo que yo te diga, que aquí el perjudicado soy yo y los de mi generación ¡injusto! ¡de lo más injusto!

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