¿Hablamos de SEXO?

Cómo podemos los padres ayudar a crear una actitud
positiva ante la sexualidad de los hijo.

Como padres, deseamos ayudar a nuestros hijos y cómo no, la sexualidad es un aspecto trascendental en la evolución y desarrollo saludable de ellos.
Para que este aspecto de su vida sea vivido de manera adecuada es imprescindible que la sexualidad vaya acompañada tanto de los aspectos placenteros y positivos que de ella se obtiene, así como de la responsabilidad que tienen que ir adquiriendo nuestros adolescentes en sus relaciones.
Dialogar permite que nuestros hijos elijan libremente y que conviertan la sexualidad en algo natural y positivo,
tanto social como personalmente.
Tenemos que ayudar a desmitificar los tabúes de la sexualidad aceptando que es una expresión psicológica, social y corporal natural a la que tienen derecho dar expresión los niños, jóvenes, adultos y los ancianos.
Sólo si aceptamos abiertamente su existencia y sus distintas formas de manifestación estaremos logrando una completa conciencia de su fuerza, sus consecuencias y sus potencialidades.
Por este motivo tenemos que enseñar a nuestros hijos que ellos son los responsables de sus actos. Su sexualidad no nos pertenece sino que tienen pleno derecho de acceder a ella sin sentimientos de culpa, sin angustia, sin mentiras sino  con conciencia y responsabilidad.
Es importante a la hora de hablar de sexualidad incluir los valores, emociones y toma de decisiones que pudieran surgir en cada momento y etapa de desarrollo, evitando hacer una exposición complicada para ellos o fuera de sus expectativas.
Asegúrese de hablar del desarrollo y cambios corporales (menstruación, erección, polución)  así como de la masturbación, homosexualidad y prostitución tanto a su hijo como a su hija.
Todos estos temas están en los medios de comunicación y despiertan la curiosidad en sus hijos y son importantes para abordarlos en un ambiente de respeto y confianza.
Recuerda que si tu hijo aún está en edad preescolar también tiene sexualidad y necesita explorar y satisfacer su curiosidad así como resguardarle, sin alarmas, ante cualquier abuso.
Ellos deben saber que es correcto decirle no a un adulto si viven una situación de ese estilo. Por ejemplo, se les puede explicar que hay personas adultas que no saben hacer amigos de su edad y que buscan niños a quienes pedirles que hagan cosas que no deben hacer como bajarse los pantalones o acariciarse los genitales mientras que ellos los observan.
Los padres deben decir al niño que le quiere mucho y que si alguien le pide que haga algo así, o que guarde un secreto acerca de eso, que se lo diga de inmediato a su mamá o papá.
No espere a que su hijo sea un adolescente para hablarle acerca de la pubertad, recuerde que  la menstruación, los aumentos de pecho, las descargas nocturnas pueden aparecer antes de los 10 años.
Ayude a su hijo a que haga preguntas acerca de sus dudas o sus miedos,  pero no le interrogue, no le rectifique diciéndole que es muy joven para saber algo, puesto que si tiene capacidad de preguntar es que necesita conocer y entender.
Por otro lado, no sea exigente consigo mismo. Si no sabe algo, no dude en decírselo a su hijo y busquen juntos la respuesta bien en un libro , internet o acudiendo al médico, eso le dará su hijo la confianza suficiente ante sus inquietudes.
Para terminar, recuerde que venimos al mundo sexuados; no espere a que su hijo sea un adolescente para hablar de algo que  es inherente a la vida, a nuestro desarrollo emocional, social y personal.
Y ante todo, disfrute del viaje.

Amparo Hoyos,
Psicóloga

Leave a Comment