Claves para alcanzar el éxito personal

Nos tocan tiempos difíciles, y la insatisfacción con la que nos marca la vida nos hace buscar situaciones y experiencias con las que consolarnos. Buscamos a nuestro alrededor cómo conseguir, cómo calmar este descontento y desde fuera se nos habla de otro mundo, una satisfacción total donde conseguir la felicidad.
En nuestra moderna cultura hemos sustituido las creencias por los dogmas; la fé por lo empírico; nuestros santuarios, por los templos comerciales y petrolíferos. Dedicamos nuestros espacios a almacenar signos inertes, despersonalizados y despojados de cualquier efecto emotivo que pueda dar sentido a nuestra existencia y a nuestra historia. Hemos sustituido los ritos por los objetos como señuelos de nuestro avance cultural y prosperidad: Nuestras grandes marcas, con la oculta esperanza de que colmen ese sentimiento de vacío.
Vamos atesorando, como si los objetos pudieran salvarnos de una catástrofe, del derrumbamiento de nuestro ser. Somos seres afligidos permanentemente.
Sabedores de que estamos a punto de perder la vida entre nuestra efímera riqueza, que nos hace esclavos, en una carrera sin límite donde el acaparar es su primer mandamiento.
Intentamos sofocar esta agonía con todo lo material que nos rodea, atesorando, custodiando todo lo indecible e inservible que hoy representan nuestros dioses paganos: nuestros coches, nuestras marcas, nuestros lujosos relojes, nuestras inalcanzables hipotecas, nuestros créditos interminables., nuestros, nuestros, nuestros… ¿Esto es lo que queremos?
En este afán de atesorar.
En esa sensación de no poder satisfacer nunca a ese nuevo dios.
En esa justa experiencia, es donde No nos permitimos vivir tranquilos.
Nos taponamos.
Nos obturamos con lo que nos rodea, ropa, coches, alcohol, comida…todo con tal de no sentir el vacío que nos acompaña.
Y a la vez, este acaparar nos vacía más, puesto que engordando desde fuera, sólo podemos encontrar colesterol emocional, hipertensión anímica y úlceras en nuestra capacidad de crear, de experimentar, de hacer por el placer de hacer y sentirte agradecido con la vida.
Tendemos a relacionarnos con lo que nos rodea como  una potencial fuente de satisfacción. Como si pudiera suavizar la inagotable sensación de vacío que nos acompaña diariamente. Pero a cambio, que no se nos requiera responsabilidad. Sólo admitimos los derechos que hemos adquirido y por los que estamos dispuestos a dar cualquier cosa,  nuestra ilusión, muestro tiempo y lo que es peor: nuestra identidad. Nos hemos desprendido de cualquier identidad con la naturaleza, con lo salvaje, con lo milenario, con los ritmos de nuestro interior.
…Pero, con más frecuencia de lo que desearíamos, atravesamos experiencias difíciles que nos van marcando anímicamente. Todos estamos habituados a vivir en primera persona algún despido en el trabajo, fracaso en las relaciones de pareja, exámenes frustrados, pérdida de algún ser querido, desengaños en nuestras relaciones…
Estas experiencias nos van sellando un sentimiento de desesperanza y, muy a menudo, la creencia de que todo lo que pasa a nuestro alrededor está abocado al fracaso.
Y pedimos responsabilidades a nuestros gobernantes, nuestros maestros, tutores, pareja…
Buscamos la responsabilidad fuera de nosotros, mientras que, no sabemos ocuparnos de nada.
Pasamos gran parte de nuestra vida con el sentimiento de ir a la deriva y sin encontrar el timón con el que reconducir todo nuestro potencial hacia situaciones que nos gratifiquen y nos hagan sentirnos satisfechos.
Dedicamos demasiado tiempo persiguiendo objetivos que no llegan a consolidarse y, que muy lejos de lo que esperábamos, acaban devolviéndonos aún mayor insatisfacción:
– Un cargo más alto,
– una casa más grande,
– una pareja más atenta…
Y olvidamos que, para construirnos como personas, necesitamos ofrecer a nuestros semejantes aquello que buscamos para nosotros, aquello que satisface nuestras aspiraciones y necesidades personales.
Esta necesidad se dificulta cuando anteponemos nuestro bienestar como principio en la relación y olvidamos el placer por la travesía que estamos recorriendo. La satisfacción en la realización de nuestras aspiraciones y el sentirnos afortunados en nuestro camino, aunque esté lleno de piedras con las que tropezarnos.
Por eso, tenemos que:
–    Exponernos y aprender a trabajar desde el interior, desde esa soledad que intentamos ensordecer tan cruelmente como nuevo
cambio.
–    Descubrir cuáles son nuestras grandes o pequeñas virtudes, cualidades, lo que nos hace ser únicos en el mundo, excepcionales y así, poder ofrecerlo a los demás.
–     Sentirnos generosos en cada acto que realizamos y no, que hemos perdido algo al realizarlo…
En lugar de perseguir tantos objetos innecesarios que nos endeudan con la vida, podemos…
– Atrevernos a desprendernos de nuestros miedos y limitaciones para
– Ofrecer nuestros conocimientos, compromisos, virtudes y nuestra
responsabilidad de saber que estamos haciendo todo lo que tenemos a nuestro alcance por mejorar.
Si conseguimos esta actitud, podemos sentirnos satisfechos y agradecidos cada día por existir.

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3 Thoughts to “Claves para alcanzar el éxito personal”

  1. Sandra

    Totalmente de acuerdo contigo, enhorabuena por el post

  2. Dulce

    Ya te digo que si tocan tiempos difíciles… pero como bien dices hay que buscar la felicidad dentro!

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