Una lección de humildad

Madrid, calle Orense, salón impoluto estilo colonial. Emilia, aún en zapatillas, está recostada en la butaca y ojea el álbum de fotos familiares, con desgana. Su madre está lista para salir. ¡Prometió que me llevaría a ver a Alejandro!, está pensando Susana, pero no dice nada. —Mamá, ¿qué es lo que no me has contado sobre tu tía, la monja? —¿A qué viene esa pregunta? —contesta Susana y da los últimos toques a su pelo canoso, frente al espejo. —Algo me ha dicho papá. —¡Qué puedo contarte! —responde Susana con…

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